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Sobre el TDAH: |
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El niño con TDAH tiene gran dificultad o incapacidad para auto controlar la atención o concentrarse, presenta un nivel alto de actividad inadecuado para su edad, se distrae muy fácilmente y es muy impulsivo.
Es una condición que hace difícil que un alumno pueda sentirse tranquilo, controlar su conducta y poner atención.
Típicamente, el TDAH se describe como un desequilibrio químico, pero las últimas investigaciones muestran que hay sutiles diferencias anatómicas en ciertas áreas del cerebro: las vías de fibra de la corteza frontal, los ganglios básales, el tallo cerebral y el cerebelo. Estas áreas están involucradas en procesos que regulan la atención, la conducta impulsiva, la actividad y la inhibición motora.
Hiperactividad y Déficit de atención: trastorno de autocontrol, cuyo origen podría hallarse en la alteración de uno o varios genes responsables del desarrollo de ciertos circuitos cerebrales.
Fallo del desarrollo en los circuitos cerebrales en que se apoyan la inhibición y el autocontrol.
Trastorno poligénico (participa más de un gen). Presenta una heredabilidad del 80%; ello significa que hasta el 80% de las diferencias de atención, hiperactividad e impulsividad entre los sujetos con TDAH y los que no lo padecen, denuncia una raíz genética. Aproximadamente el 75% de la causa del TDAH es de origen genético.
El medio ambiente: prematuridad, adversidad psicosocial, alcohol y nicotina durante el embarazo. Factores psicosociales: condiciones poco propicias en la escuela podrían contribuir a la aparición del TDAH en un niño con una predisposición latente.
No existe ninguna prueba diagnóstica biomédica, médica específica ni marcador genético, analítico, neurorradiológico o neurofisiológico. No existe ninguna prueba diagnóstica psicológica. No hay una sola prueba que diagnostique el TDAH. Por consiguiente, se necesita una amplia evaluación para establecer el diagnóstico, para rechazar otras causas y para determinar la presencia o ausencia de condiciones coexistentes. Todas las pruebas médicas y exámenes psicológicos sirven para descartar otras causas de hiperactividad e inatención al TDAH y ayudar al diagnóstico del TDAH. El diagnóstico es clínico.
Incidencia entre el 3 y el 7%. El 80% son varones. Empieza a manifestarse entre los 3 y 5 años, a los 7años, o al inicio de la adolescencia. Se da tanto en niños de inteligencia normal como en niños con retraso mental como en niños con sobredotación intelectual. Es necesario un tratamiento multimodal. Trastorno incluido en el Manual del DSM-IV-TR (American Psychiatric Association, 2000) y en el CIE-10 (Organización Mundial de la Salud, 1992).
Dificultad de autocontrol de atención: Tiene que hacer un esfuerzo extra para terminar acciones rutinarias y mantenerse organizado, se distrae fácilmente con cualquier estímulo que se cruza en su camino… Hay que decirle muchas veces que se vista… En el colegio, si tiene que ir a sacar punta al lápiz, puede encontrarse con otro niño… Está en todo y en nada…
Exceso de inquietud motora: Cuando está sentado, se mueve mucho en la silla, enredando con los pies y las manos, cambiando de postura, tocándolo todo, con frecuencia por ello se le caen las cosas al suelo, es ruidoso… Se siente inquieto y nervioso… mordisquea y rompe lápices y bolígrafos...
Algunas veces se asume erróneamente que el niño que demuestra atención sostenida, cuando realiza una actividad que le interesa mucho, no puede tener TDAH.
La condición de una atención fija, puede describirse como “hiperfoco”, el cual los sujetos con TDAH a veces experimentan.
Sin embargo, el TDAH no se caracteriza por una incapacidad para mantener la atención, sino más por la incapacidad para mantener la atención en tareas que no son intrínsicamente reforzadas y/o requieren esfuerzo.
Las actividades que son continuamente reforzadas y las automáticas, tales como juegos de ordenador, no diferencia a los niños con TDAH, por cuanto realizan tareas sin esfuerzo.
Subtipos: Trastorno por déficit de atención con hiperactividad, tipo combinado (TDAH-C). Trastorno por déficit de atención con hiperactividad, tipo con predominio déficit de atención (DA). Tempo cognoscitivo lento. Trastorno por déficit de atención con hiperactividad, tipo con predominio hiperactivo-impulsivo (HI).
Los niños con TDAH sufren con frecuencia otros trastornos. Sólo se presenta aislado en un tercio de los casos. El TDAH comúnmente coexiste con: Trastorno negativista desafiante, Trastorno de estado de ánimo, Trastorno de ansiedad, Trastorno de Aprendizaje, Tics y Síndrome de Tourette.
Son el 40% de los niños con TDAH. Algunas de las conductas son: discute continuamente, rehúsa seguir las reglas, culpa a otros de sus errores, molesta a otros deliberadamente, es susceptible…
Hasta el 50% de los niños con TDAH tiene un trastorno de aprendizaje coexistente. Los niños con problemas de aprendizaje pueden tener un problema específico en la lectura o el cálculo. El trastorno en la lectura (dislexia) impacta en el desempeño escolar, lo cual a la vez impacta en la familia y en la relación con los compañeros.
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Tratamiento de rutina, compuesto mayoritariamente por prescripciones farmacológicas 25%. Terapia intensiva de conducta 34%. Tratamiento farmacológico optimizado 56%. Tratamiento combinado de medicación y psicoterapia 68%. Son principalmente los estimulantes (como el metilfenidato), que actúa sobre el neurotransmisor de la dopamina, y medicaciones no estimulantes (como la atomoxetina y el grupo de los antidepresivos tricíclicos), que tiene efecto principalmente sobre la noradrenalina. Implica varios tipos de psicoterapia: Terapia de conducta: manipular las contingencias ambientales y/u optimizar los procedimientos de disciplina en la familia y en la escuela. Terapia cognitivo conductual: potencia de habilidades de solución de problemas y autocontrol, apreciándose una incidencia potencial en disfunciones ejecutivas y déficit en el control inhibitorio. Entrenamiento a padres Tutelaje escolar
Cualdades positivas de TDAH Especialistas consagrados en encontrar soluciones en el último minuto.
Capacidad para acometer varias tareas a la vez.
Artistas de la improvisación.
La ciencia nos está demostrando que hay factores neurológicos (del cerebro) que contribuyen al autocontrol y a la voluntad, junto con el aprendizaje y la educación, y cuando estos sistemas cerebrales funcionan de forma inadecuada y se dañan, los niveles de autocontrol y de fuerza de voluntad son imposibles.
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